Crisis de pareja

Uno de los miedos que puede surgir en el proceso de superar la agorafobia es la pérdida de la pareja. Ante esta disyuntiva, nos preguntamos ¿si nos deja nuestra pareja entonces no nos curaremos nunca?. Hablamos de una dinámica en la que nuestra pareja haya supuesto el hito de seguridad que necesitábamos en la relación y que ahora no nos resulta tan necesario.

Dado que no podemos negar que la agorafobia tiene mucho que ver con el tipo de relación de pareja que establecemos, debemos sopesar que ambos se influyen de alguna u otra forma. Por eso, cuando tenemos discusiones con nuestra pareja, ciertamente podemos llegar a pensar que es algo habitual en las relaciones, pero a la par sería interesante que sopesásemos la posibilidad de que, en este punto de nuestro camino, estemos experimentando sentimientos diferentes a los que hasta ahora acostumbramos, dado que todo proceso de cambio implica cambios en todos los niveles, y el de las emociones no será menos.

No estamos hablando de que experimentemos una dualidad todo o nada en la que o seguimos con nuestra pareja o abandonamos la relación, pero sí que es necesario que seamos conscientes de que cualitativamente nuestra relación ha de cambiar de algún u otro modo, dado que en nuestro camino de mejoría surgen aspectos que se necesitan revisar y resolver de alguna u otra forma. En algunas ocasiones, quizás sea necesario buscar una especie de burbuja de independencia dentro de la vida en pareja, es decir, buscar un espacio para nosotros sin tener que renunciar a la persona querida.

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Tenemos que pensar que si nuestra pareja reacciona de forma negativa a los aspectos de mejora que realizamos, quizás sea porque tiene miedo; porque en cierto modo, también supone un proceso de cambio en el que está implicada y porque, a la par que observa nuestras fortalezas, también descubre sus debilidades. Unas debilidades que quizás no pensaba que poseía mientras era el pilar de seguridad de la relación y jugaba un papel necesario en la convivencia con nosotros. Por lo que, ahora que quizás no se sienta tan necesario, dado que el equilibrio de fuerzas está en pleno proceso de cambio, nivelándose poco a poco en la pareja, nuestra pareja puede llegar a sentirse débil por primera vez; desarrollando así comportamientos reactivos a nuestro proceso de mejora a causa del miedo que le pueden provocar esos sentimientos tan nuevos e inesperados.

Empezar a valorar nuestros cambios y comenzar a creer que nosotros también tenemos fuerza, ayuda a tomar perspectiva con respecto a las condiciones en la que están situados los integrantes de la relación. Y es que si nos llegamos a plantear este aspecto, sería interesante que nos cuestionásemos: realmente, ¿quién depende de quién?, ¿quién de los dos tiene más miedo a esa ruptura?, ¿La balanza está tan desequilibrada como creemos?.

Y es que, ¿hasta qué punto desconocemos nuestras capacidades reales?, nos referimos a las que escondemos en nuestro interior; aspectos de nosotros que quizás los demás sí que observan a través de nuestro discurso y forma de relacionarnos con el medio, pero que nosotros no somos capaces de ver porque tendemos a mirar a otro lado, al lado del miedo y la imposibilidad catastrófica. Quizás si buscamos cierto nivel de independencia, descubramos en ese proceso capacidades desconocidas que nos caracterizan. Pensemos que la realidad es muy amplia y, en ocasiones, creemos que “las circunstancias son como son”, “yo soy el que soy”… pero quizás, el rango de acción real sea mucho más amplio del que acotamos nosotros, y lo que ocurre es que simplemente nos resulta difícil querer descubrirlo.

Author: rubencas

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